Integración
Muchos de nosotros sentimos una profunda necesidad de leer libros relacionados con la espiritualidad y temas afines. Ese impulso que nace de nuestra parte positiva suele ser, en muchos casos, transformado por nuestra parte negativa poniendo sobre él un velo de ambición (no estar nunca satisfechos con la cantidad de conocimiento que hemos adquirido porque hay más por adquirir), de ansiedad (que nos lleva a engullir literalmente los libros), de vanidad (porque usamos el conocimiento para que se nos valore), etc. Así pues algo que inicialmente nacía de nuestra parte positiva es rápidamente transformado, una vez más por desgracia, por nuestra parte negativa. Pero esa transformación se produce de manera sutil, de forma que resulta más complejo de identificar el punto negativo y separar lo que nace de nuestra parte positiva de lo que nace de la negativa.
Esta actitud transformada nos lleva a coger un libro detrás de otro y llenar nuestra cabeza de conocimiento, pero sin transformar nada en nuestra vida diaria, es decir, sin llegar nunca a integrar ese conocimiento. Podemos encontrar muchas personas con gran conocimiento sobre el mundo espiritual y tras observarlas vemos que no han sido capaces de vivir aquello que han leído. Es más, nos hablan no desde su experiencia personal sino de lo que otros han escrito. Y esto de alguna manera genera duda en nosotros ante la verdad expuesta por dicha persona.
Son muchos los maestros que han hablado sobre esto haciendo hincapié en la necesidad de parar nuestra mente, de no dejar que ese impulso o deseo positivo por mejorar sea transformado por nuestra negatividad. Es por ello que nos recomiendan integrar el conocimiento adquirido, de hecho el yoga habla del estudio de las escrituras (refiriéndose al estudio de todo aquello que refleje la verdad y que habrá y expanda nuestras conciencias). Dicen estudiar, no leer las escrituras. Estudiar, implica pararse, relacionar con nuestras propias vivencias, pasar por nuestros filtros de experiencia, reflexionar sobre el tema, etc.
Es importante aclarar que el yoga considera de interés para cada persona todo aquel conocimiento que me sirva para mejorar como persona, es decir, todo aquello para lo que me encuentre preparado a probar y experimentar con el fin de mejorar. Esto deja de lado, al menos temporalmente y hasta que no estemos preparados para ello, todo tipo de lecturas que se alejen de mi realidad y que hablen de temas que a día de hoy sólo llenan mi cabeza y no producen ningún beneficio tangible para mi evolución.
Para que un conocimiento pase de ser algo externo a algo propio, comprendido y sentido, debemos primeramente intentar relacionarlo con nuestras experiencias vitales (creando conexiones en nuestro cerebro entre eso que viene de fuera y que de algún modo queda en la parte ‘externa’ de nuestro cerebro con experiencias de nuestras vidas que estén relacionadas con el tema en cuestión). Ahí veremos reflejado el tema expuesto y podremos valorar por nosotros mismos (por nuestra experiencia) lo que se comenta. Paremos y veamos lo que sentimos.
Cuando leemos algo sobre lo que no tenemos experiencias previas podemos hacer un trabajo de visualización, recreando dicha experiencia y observando el sentimiento que se genera. Imaginemos que somos una persona muy impaciente y que leo que la paciencia genera calma, comprensión y aceptación del otro. Paro la lectura, visualizo una situación en la que haya sentido impaciencia e intento poner en práctica lo que el libro recomienda y observo el sentimiento que me queda (y si realmente es acorde a lo que se comenta en la lectura). Con esto además vamos creando un molde por el cual nos predisponemos a vivir con mayor facilidad la paciencia.
Cuando no relacionamos (estudiamos) lo que leemos o lo que viene desde fuera, no creamos conexiones con aquello y queda aislado y por lo tanto en el olvido.
Así pues, cuando leamos libros sobre mejora personal no tengamos prisa por acabarlos. Cuando encontremos algo que nos llama la atención parémonos, intentemos visualizar aquello y ver qué sentimiento nos mueve o que sensación nos deja. Si tomamos consciencia de que es necesario para nosotros desarrollar ese aspecto del que habla el libro, paremos ahí, dejemos pasar unas semanas poniendo nuestra atención en vivir aquello. Así habremos integrado y dejará de ser un conocimiento externo a mí y pasará a ser una realidad de la que puedo hablar desde mi experiencia personal y mi sentir.
Y es que resulta mucho más sencillo leer y dar por sentado que con ello estamos realmente transformando algo en nosotros, que pararnos, poner nuestra voluntad y dedicar tiempo a intentar vivir aquello que hemos leído y que hemos considerado una verdad que es necesaria integrar en nuestras vidas.
Intentemos hacer este ejercicio de conexión en las clases de yoga cuando exponemos los distintos temas asociados con la mejora del ser humano.