Limpieza
Los niyamas son observaciones que recomienda el yoga si queremos lograr el objetivo de esta vida, descorrer los velos de la mente y darnos cuenta de la unicidad existente en todo. Esto evidentemente tiene por consecuencia la tan buscada felicidad.
Vayamos analizando este niyama desde su aspecto más físico al más sutil. Hemos ido viendo que el yoga considera al ser humano como un todo en el cual las distintas partes que lo componen se interrelacionan influyéndose mutuamente. Así los aspectos físicos, mentales, emocionales, sentimentales, espirituales, etc. están íntimamente relacionados. Decimos que en la práctica del hatha yoga, trabajamos la mente utilizando como soporte el cuerpo. Si flexibilizamos el cuerpo y suavizamos nuestros movimientos, nuestra mente se hará a su vez más flexible y fluida.
La limpieza se refiere primeramente al cuerpo. Es curioso comprobar la relación existente entre una persona desaseada y su forma de ser. Por lo general suelen ser más bien perezosos y dejados, entre otros atributos. Por el contrario una persona limpia, tiene una mayor tendencia a ser ordenada y diligente.
Ahora bien, la higiene ha de ser tanto por fuera como por dentro. En la higiene física interna, el yoga observa dos aspectos: primero no introducir en el cuerpo alimentos que sean nocivos para este y segundo busca eliminar las toxinas que se encuentran en su interior. La carne y en menor medida el pescado contienen toxinas y es por ello que el yogui evita comerlos. Además sus tejidos están impregnados de la energía propia del sufrimiento de su muerte, aunque también de adrenalina y otras hormonas, y al procesarlo asimilamos parte de esa energía no deseable.
La limpieza no sólo está relacionada con la calidad del alimento sino también con la cantidad. Es evidente la relación entre la cantidad de comida ingerida y los estados de ánimo. Cuando tomamos una comida pesada o comemos en exceso nuestra mente se hace densa y lenta, y es más propensa a la pereza y a estados emocionales bajos. Por el contrario cuando comemos lo que necesitamos el cuerpo lo procesa con relativa rapidez y nos sentimos ligeros tanto física como mentalmente.
En lo que a eliminación de toxinas se refiere hay dos métodos principalmente, aunque los ‘ejercicios respiratorios’ o pranayama también colaboran a tal efecto. El primer conjunto de métodos son los llamados Shatkarmas, que buscan limpiar ojos, fosas nasales y todo el sistema digestivo en general, quizás más reservado para yoguis avanzados. El segundo es a través de la práctica de las ásanas en sí. Como venimos comentando en las clases, las posturas masajean órganos estimulando la circulación de la sangre, a veces estancada. Al haber un mayor flujo sanguíneo las toxinas son incorporadas a la sangre y eliminadas a través de los diversos sistemas existentes para tal efecto. Esto es fácilmente comprobable en personas con problemas leves de articulaciones. Las ásanas les ayudan a liberar las toxinas acumuladas en las articulaciones reduciendo el dolor y permitiendo poco a poco una mayor amplitud de movimiento. Además las ásanas nos ayudan a liberar los bloqueos de energía que impiden una correcta circulación de esta y por lo tanto un correcto funcionamiento de los órganos y de la mente.
Una vez que hemos logrado un cuerpo limpio y sano, habremos puesto las bases esenciales para permitir la limpieza de la mente. Los velos de la mente enturbian nuestra visión sobre las cosas y la forma en que nos relacionamos con los demás. Nos hacen creer que estamos separados y aislados del resto cuando la realidad es bien distinta. La física cuántica ha demostrado que todo lo que existe está interconectado más allá del tiempo y del espacio, aunque para nuestros sentidos esto pueda parecer imposible. Dado que el yoga busca descorrer esos velos para ver la realidad tal y como es, este niyama resulta esencial. Con limpieza de la mente, los yoguis se refieren a la eliminación de dobleces, recovecos, dobles intenciones y por supuesto de intenciones negativas. Buscan hacer de su mente una herramienta útil, generando pensamientos positivos y simplificando sus intenciones. Permanecen observantes y no permiten la presencia de pensamientos nocivos porque ensucian sus mentes. Nos invitan a que intentemos desechar de nuestra mente aquellos deseos y pensamientos generen en nosotros emociones negativas, ansiedades y aversión al otro. En el momento en que tomamos consciencia de un proceso de pensamiento negativo nos recomiendan pararlo e incluso transformarlo viendo las repercusiones negativas que tiene sobre nosotros y sobre los demás.
De la misma manera nos piden que observemos nuestros sentimientos y que cuando veamos que nuestro corazón siente celos, envidia, ira, odio, etc. paremos nuestra mente.. Normalmente un sentimiento da pie a un proceso de pensamiento que realimenta dicho sentimiento. Si paramos la mente evitamos los efectos negativos de dicho proceso. Si además intentamos comprender por qué sentimos eso estaremos poniendo las bases para que nunca más se vuelvan a producir semejantes sentimientos nocivos. Los yoguis dicen que si dejamos que tales sentimientos habiten en nuestro corazón, estos generan un tren de pensamientos que a su vez generan emociones negativas. Nosotros vivimos y sufrimos esas emociones que sin duda tienen por efecto el malhumor, la agresividad, el distanciamiento del otro y la infelicidad. Viendo los resultados de dichos sentimientos entienden que lo mejor para mantener la estabilidad de la persona y su salud emocional y mental, es evitar alimentar dichos sentimientos y pensamientos.
¿Se dan en mi esos sentimientos y pensamientos negativos?, ¿deseo que estén ahí ahora que conozco sus implicaciones sobre mis estados emocionales?, ¿cuáles son los dos principales (sentimientos como celos, envidia, ira, etc.) que suelen asomar?, ¿me puede ayudar la aceptación a evitar que vuelvan a surgir una y otra vez?