Los cuatro senderos del yoga
Tema 3: Los cuatro senderos del yoga
Los yoguis se han preguntado a lo largo de la historia sobre el propósito de la vida. Consideran que para poder vivir una vida plena y feliz, es necesario que nuestros objetivos estén alineados con el propósito de esta. Pero se dan cuenta de que antes de poder responder a esa pregunta necesitan plantearse y resolver otras cuestiones que posteriormente les permitirá conocer la respuesta que buscan. La pregunta raíz que encuentran es ¿quién soy yo?, y a partir de ahí entienden el propósito de la vida. Con el fin de lograr ese propósito y de facilitar al resto de los hombres, que se plantean las mismas preguntas, desarrollan una metodología que les permita lograr cumplir el objetivo de la vida: el yoga.
Los yoguis se plantean la vida en función del objetivo para el cual creen que esta nos ha sido dada. Consideran que el espíritu que da vida a todo ser humano es uno, pero que bajo los velos de la mente nosotros pensamos que vivimos y somos aislados tanto de los demás como de la Fuente de la Vida o Dios. Así pues, el yoga busca liberar al espíritu de esos velos o ignorancia que le mantienen aislado de sí mismo, de lo que él realmente es. Busca lo que ellos llaman la realización del Ser. Recordemos que yoga significa unión, unión de mi personalidad aislada con mi espíritu que en última instancia es el Espíritu Único.
Para ello diseñan cuatro tipos de yoga. ¿Por qué cuatro tipos? Porque hay personalidades distintas y a cada personalidad le será más sencillo abordar el camino del yoga, o unión, desde lo que le sea más cercano o conocido. Ahora bien, el propósito de todos los caminos es el mismo. Es más uno no puede recorrer exclusivamente un camino, ya que todos son necesarios. Podrá centrarse en uno y comenzar por él, pero si quiere realizar el Ser, que es el objetivo último de la existencia humana, tendrá que abordar los otros caminos.
Para la personalidad eminentemente sentimental, se desarrolla el Bhakta Yoga o yoga de la devoción. Bhakta Yoga debe conducir del fervor personal a la calma impersonal. La devoción es una manera de crear una corriente tan poderosa de energía que todos los deseos impuros sean simplemente arrastrados por esa corriente. Esa devoción hacia lo Divino, le lleva al yogui a la unión con Dios y ahí este se da cuenta, de la presencia del Espíritu Supremo en todas las personas y todas las cosas, expandiendo su sentir hacia todos los hombres. El yogui ha trascendido los velos de la mente, y a través del sentimiento, ha sido capaz de ver que Dios está en todos. Y es por eso que trata a los demás como si fueran él mismo.
Para la personalidad más activa, se indica el Karma Yoga o yoga de la acción. El sendero del Karma Yoga nos conduce a una profunda calma interior y libertad. El yogui concentra su mente en la acción que lleva entre manos y la observa, mira cómo afluyen aversiones y deseos contrarios a lo que está haciendo. Aquieta esos pensamientos y se sumerge más y más en su hacer. De esta manera, trasciende su mente y los deseos que de esta fluyen y aprende a ser un instrumento del Absoluto, que obra a través suyo. Para el karma yogui el espíritu con el cual sirve es más importante que el servicio mismo. Esta forma de acción, le lleva a hacer sin deseos y a no buscar los frutos de la acción. Hace lo que corresponde hacer en cada instante, aunque su ego esté deseando algo distinto. Ahora bien, no hay unas actividades que sean mejores que otras. Eso depende de cada yogui. La actividad de cada karma yogui viene determinada por su propia naturaleza. En la vida de todo hombre, el criterio de la acción correcta es aquél que le proporciona, en el sentido más elevado un estado divino de libertad interior. Actuando sin deseo por los frutos de la acción, el yogui aprende a vivir, no en el pasado o en el futuro si no en el ahora.
Para la personalidad intelectual, se sugiere el Jñaña Yoga o yoga de la sabiduría. La sabiduría empieza a llegar a través de la práctica del discernimiento, entre lo que es acorde con la Ley Divina y lo que no lo es. El jñaña yogi comienza preguntándose ¿quién es?, e intenta ir discerniendo entre los deseos de su mente y las necesidades de su espíritu. De esta forma logra la acción correcta. En última instancia el jñaña yogui debe trascender su propia mente para poder acceder a Dios, porque no es posible comprenderle con un instrumento tan limitado. Sabe que a Dios sólo se le puede experimentar, y cuando ha llegado a este conocimiento la trasciende.
Para la personalidad mística, se desarrolla el Raja Yoga o yoga de la mente. Dado que nuestra visión de la realidad se ve nublada por los velos de la mente, el raja yogi busca descorrerlos. Esos velos son las ondas de aversión y deseo que son las que generalmente dirigen la voluntad del ser humano. El yogui intenta a través del control de la mente primero tomar consciencia de ellos, segundo valorar la necesidad o no de sus demandas, y tercero trascenderlos, no viéndose influenciado por estos. El yogui accede así a un estado de quietud donde experimenta la paz y la presencia del Absoluto. Esto le lleva a comprender que ha de intentar vivir esta vida en este estado que le lleva a verse en los demás y a hacer libre de las ataduras de sus propios deseos, haciendo lo que corresponda en cada momento.
Debido a que todos los hombres son una combinación de estas cuatro personalidades, estos cuatro senderos del yoga deberían ser seguidos por todos en alguna medida, ya que se complementan. En algún momento de su vida, un yogui, ha de trabajar los aspectos sobre los que hace hincapié cada tipo de yoga. Es necesario para la realización del Ser haber trabajado sobre todos ellos. Si no, se desarrollaría más una faceta del yogui que otra. Así pues un yogui ha de estar conectado con su sentimiento hacia Dios y hacia el prójimo, lo que le lleva a desarrollar el karma yoga haciendo por los demás de manera desinteresada. Pero para esto es necesario tener un cierto control mental adquirido a través del ‘raja’ yoga o meditación. Y todo esto le lleva a comprender el sentido de la vida y a vivir de una manera coherente con el.
Los diferentes senderos del yoga, deben comprenderse desde el punto de vista de cuanto contribuyen a producir esta neutralización de las ondas emocionales. Provocar en nosotros una mera espuma de excitación devocional no constituye bhakta yoga. Trabajar duro aún por una buena causa no es en verdad karma yoga. El sendero de jñaña yoga no consiste tan sólo en estudiar y filosofar intelectualmente.
Resulta curiosa la semejanza con ciertas prácticas que se desarrollaron en Europa. Si miramos la vida en los monasterios vemos que existen de manera similar pero con matices distintos. En un monasterio tenemos el trabajo desinteresado por la comunidad, o karma yoga. La devoción a Dios a través de la oración, o bhakta yoga. La meditación, que implica control mental, o raja yoga. Y el estudio de las escrituras que se asemeja al jñaña yoga. Evidentemente los desarrollos, caminos y conclusiones en algunos casos son muy diferentes, pero en otros no tanto.
El yogui realizado no está sujeto a los deseos y aversiones de la mente, sabe que están ahí pero los trasciende, lo cual le permite permanecer, en toda circunstancia, completo en sí mismo. Vive, disfruta y siente, sabiendo en todo momento quién es.