Yoga y Salud Física

Según seamos capaces de ir adentrándonos en la práctica del yoga veremos que los beneficios de este van más allá de modelar nuestra figura. Empezaremos a notar nuestro cuerpo libre de tensiones, con más energía y salud, más liviano y todo esto irá repercutiendo a nivel mental y emocional. Para esto necesitamos concentrarnos en la práctica, ser perseverantes y pacientes.

Hay un dicho que reza: Si la naturaleza rebosa de rubíes, ¿por qué llenar la bolsa con agujas de pino? Así pues si el yoga nos puede aportar beneficios no sólo a nivel físico, sino mental, emocional, sentimental y espiritual, ¿por qué quedarnos sólo con una parte?

Un cuerpo sano es condición esencial para la felicidad y para poder atender apropiadamente las responsabilidades del entorno en que nos ha tocado vivir.

El yoga dice que la iluminación humana depende sólo en parte de la estructura del cerebro y de la información contenida. Lo más importante es la energía misma que fluye a través de los nervios cerebrales. Si el flujo de energía es débil, ninguna cantidad de información acumulada puede dar como resultado grandes y originales ideas.

Es evidente que cuando existe tensión en músculos u órganos, seamos conscientes de ello o no, leve dolor de cabeza, etc. nuestros estados mentales y emocionales se ven alterados y nuestra felicidad y forma de relacionarnos con el entorno empobrecida.

La medicina oriental considera que en todos nosotros se encuentran agentes patógenos, pero que sólo cuando existe un desequilibrio energético se da pie a que dichos agentes se reproduzcan y puedan actuar sobre el organismo. El yoga confía en la propia capacidad del cuerpo de deshacerse de estos organismos. El enfoque, por lo tanto, no es de luchar contra ellos porque simplemente están en el ambiente y en nosotros, sino que busca potenciar la capacidad eliminadora del organismo y equilibrar la energía en el cuerpo a través del restablecimiento del flujo energético natural de este. Esto no quiere decir que se considere la medicina occidental como de poco valor, ya que según las circunstancias ellos mismos la recomiendan. Los enfoques son distintos. La medicina occidental actúa cuando se produce la enfermedad, mientras que la oriental es eminentemente preventiva.

La ciencia del yoga es segura para cualquiera que la utilice con sentido común. Cada uno ha de ir aprendiendo a sentir su propio cuerpo e ir encontrando su ritmo de manera que no fuerce más allá de lo conveniente. Si se experimenta dolor es necesario interrumpir la práctica hasta averiguar la causa de éste. Si se tiene alguna duda seria respecto a la aptitud para hacer alguna postura habrá que consultar con tu médico.

El Hatha Yoga es uno de los mejores sistemas conocidos por el hombre para el alivio de afecciones físicas.

Yoga significa unión, y en un nivel físico de aplicación esto implica una completa armonía de todas las partes del cuerpo. El yoga busca devolver al hombre a su estado natural de salud plena. Si uno puede volver a su estado natural, la enfermedad desaparece. Se potencia la propia capacidad del organismo de recuperar el equilibrio y consolidar en armonía todas sus partes, de manera que funcionen como un todo bien coordinado.

Las toxinas que están en el cuerpo abandonan pronto la corriente sanguínea para asentarse en las articulaciones. Según el yoga la vejez comienza en las articulaciones. Los discos vertebrales se deterioran por una falta de irrigación apropiada. Los sistemas tradicionales de gimnasia en occidente, no han promovido la flexibilidad necesaria para mantener las articulaciones libres de toxinas y la columna vertebral bien irrigada, con fuerza vital. El yoga lo hace y además, ejercita un suave masaje sobre las glándulas y órganos internos.

El yoga da mucha importancia a la eliminación de los desperdicios del cuerpo. Una forma de desperdicio poco considerada es la tensión. La tensión bloquea la circulación natural de la energía en el cuerpo. Todas las enfermedades del hombre provienen, en mayor o menor grado, directamente del deterioro en el fluir de la energía por el cuerpo. La tensión por lo tanto es el primer obstáculo que ha de desaparecer para devolverlo a su estado natural.

De todo esto se deduce que en yoga el secreto del éxito no se encuentra en el hecho de esforzarse con tensión, sino de ser capaz de trabajar y a la vez relajarse. Iniciemos las posturas relajándonos, no esforzándonos.

Descansemos después de cada postura hasta recuperar el aliento, con el fin de terminar de liberar la tensión removida por cada postura.

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