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	<title>Hatha Yoga &#187; avidez</title>
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		<title>Obstáculos en la meditación</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 15:13:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Numerosos son los obstáculos que encontraremos para poder meditar. Los encontraremos tanto antes de sentarnos (pereza, falta de interés, etc.) como una vez sentados (dispersión, impaciencia, apego). Es por ello una buenísima oportunidad para observarnos y ver cuales son esos motivos que hacen que no me quiera sentar a meditar o impiden que medite una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Numerosos son los obstáculos que encontraremos para poder <strong>meditar</strong>. Los encontraremos tanto antes de sentarnos (pereza, falta de interés, etc.) como una vez sentados (dispersión, impaciencia, <a href="http://yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/">apego</a>). Es por ello una buenísima oportunidad para observarnos y ver cuales son esos motivos que hacen que no me quiera sentar a <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-i/" >meditar</a> o impiden que medite una vez sentado. Sólo con el análisis de estos motivos ya estaremos sacando un provecho muy valioso de la <strong>meditación</strong>, ya que nos ayudará a conocernos más en profundidad. Al observarnos descubriremos <a href="http://yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/">falta de sinceridad</a> con nosotros mismos, ya que intentaremos convencernos de que en realidad no tenemos tiempo para <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-i/" >meditar</a> o no podemos, o que la meditación es para otros. Veremos cómo nuestra mente busca excusas de todo tipo para evadirse de la meditación, lo cual tiene su por qué como a continuación explicamos. Todos nosotros tenemos nuestra parte positiva (de la que emanan las virtudes) y nuestra parte negativa (defectos), que tradicionalmente se ha representado con el ángel en un hombro y el diablo en el otro conversando con nuestra conciencia e intentando convencerla cada uno en su sentido. Como ya hemos comentado en otras clases, la meditación es una buena herramienta que nos ayuda a ir conociéndonos, ya que permite que aflore lo que hay en nuestro interior. De una manera intuitiva, nuestra parte negativa sabe que la meditación supone el principio del fin de sus vicios o defectos, y es por ello que intenta por cualquier medio poner obstáculos para impedirlo. El <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/miedo-y-el-sentimiento-de-culpabilidad/" >miedo</a> y el sentimiento de <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/miedo-y-el-sentimiento-de-culpabilidad/" >culpabilidad</a> son dos poderosas herramientas que utiliza nuestra parte negativa. Esta parte negativa usa el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/miedo-y-el-sentimiento-de-culpabilidad/" >miedo</a> para evitar que reflexionemos o nos enfrentemos a determinadas situaciones impidiéndonos superar aquello que nos frena, condiciona o incapacita. También usa el sentimiento de <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/miedo-y-el-sentimiento-de-culpabilidad/" >culpabilidad</a> para dejar las cosas tal y como están, porque la culpa no quiere mirar a las causas de nuestra mala acción sino que nos deja lamentándonos sobre nuestra actitud o carácter, sin permitir que analicemos las causas, aprendamos y cambiemos.</p>
<p>Podríamos decir que cada uno pondrá, de manera inconsciente, sus propios <strong>obstáculos para no sentarse a meditar</strong>. Es por ello que de esta observación ganaremos mucho sobre el conocimiento de nosotros mismos, lo que nos permitirá saber qué debemos de trabajar internamente (unos tendrán que trabajar la pereza, otros no poner excusas y ser sinceros, otros el desapego, la constancia, el compromiso, etc.).</p>
<p>Dado que los obstáculos dependen de la naturaleza de cada persona presentamos, a modo de resumen, algunos de los que consideramos más frecuentes:</p>
<ul>
<li><strong>Impaciencia</strong>. En nuestra sociedad vivimos principalmente desde la mente, así pues esperamos que algo suceda mientras meditamos y si no es así tenemos la sensación de perder el tiempo o de no estar haciéndolo bien. Esta actitud es la que impide que meditemos porque nuestra mente está activa, buscando o esperando algo, y lo que buscamos es serenarla, reducir su actividad para abrir paso a otras expresiones de nuestro yo. Así pues seamos pacientes y tengamos en mente que sentarnos a <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-i/" >meditar</a> siempre es positivo y tiene un efecto sobre nosotros, aunque no seamos capaces de percibirlo</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Apego a los resultados</strong>. Muchos son los que habiendo leído los <a href="http://yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-%C2%BFpor-que-meditar/">beneficios</a> que se derivan de la práctica asidua de la meditación se adentran en ella. Ahora bien, nos hemos acostumbrado a trabajar por cosas que dan resultados a corto plazo, y la meditación no da esos resultados de los que se habla en los libros a corto plazo (aunque sí otros como ya hemos comentado). El querer obtener los beneficios antes de tiempo nos lleva a la desmotivación y después al abandono. Así pues, sabiendo que la meditación da resultados desde el primer momento en que nos sentamos, no nos apeguemos a los grandes beneficios y sepamos ir valorando los “pequeños” (aunque yo no diría tan pequeños) beneficios que nos va aportando.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Falta de disciplina</strong>. En otras clases hemos comentado la importancia de <a href="http://yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-ii/">crear un hábito</a> (horarios, lugar, etc.) para que la mente identifique los patrones y se predisponga a meditar. La falta de disciplina impide que estos patrones se creen, dificultando el progreso en la meditación y minando nuestra moral, teniendo por último resultado el abandono.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>No seguir la técnica</strong>. En los primeros años de meditación seguir una <a href="http://yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-ii/">técnica fija</a> para meditar nos ayuda a generar el hábito que predispondrá a nuestra mente a meditar. Así pues una vez que hemos comprendido el sentido de la técnica acojámoslo y cuando dominemos la meditación podremos prescindir por completo de él, porque aquello será en nosotros de una manera tan clara y evidente que pequeños signos nos predispondrán a tal estado.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Postura inapropiada</strong>. Para poder serenar la mente el cuerpo tiene que estar en una <a href="http://yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-ii/">postura cómoda</a> (que no haya tensiones y que podamos mantener durante largo tiempo). Además la postura ha de asegurar un correcto fluir de la energía por el cuerpo, especialmente en la columna vertebral.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Hábitos mentales y físicos</strong>. Si tenemos poca costumbre de concentrar la mente (ya sea a través de la lectura u otras actividades) nos resultará más complicado meditar. Así pues, apaguemos de vez en cuando la radio y la televisión y dejemos que la mente se relaje adentrándose con las actividades cotidianas que lo permitan (<a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/limpieza/" >limpieza</a> de la casa, cuidado de plantas o animales, cocinar, etc.). Las personas muy mentales encontrarán más dificultades para meditar que aquellas que tienen una conexión más fluida con su sentimiento. Una vida externa sobrecargada de movimiento físico tiende a promover una mente agitada e inestable.</li>
</ul>
<p>A medida que nos sentamos a meditar observamos como todos estos obstáculos aparecen y, tras la toma de consciencia apropiada y la concentración correcta, desaparecen con el tiempo, haciendo de la meditación una actividad placentera y renovadora, que vitaliza nuestro ánimo y nuestras emociones positivas.</p>
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		<title>Meditación I</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Feb 2008 17:32:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hemos comentado en otras ocasiones que el Hatha Yoga forma parte de uno de los cuatro senderos del yoga: el ‘Raja Yoga’ o yoga de la mente. Pero el Raja Yoga no sólo comprende el ‘Hatha Yoga’ sino otras formas de yoga como pueden ser el kundalini yoga. El ‘Raja Yoga’ se caracteriza por tener [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hemos comentado en otras ocasiones que el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/hatha-yoga/" >Hatha Yoga</a> forma parte de uno de los cuatro <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/los-cuatro-senderos-del-yoga/" >senderos</a> del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a>: el ‘Raja Yoga’ o <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> de la mente. Pero el Raja <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >Yoga</a> no sólo comprende el ‘Hatha Yoga’ sino otras formas de yoga como pueden ser el kundalini yoga. El ‘Raja Yoga’ se caracteriza por tener ocho etapas que llevan progresivamente a la consecución del fin último del yoga: la realización del Ser, es decir, el percibir de manera clara y permanente la unión con la Consciencia Universal (o Dios) y por lo tanto con los demás. Una vez eliminado de nosotros la ilusión de la separación y habiendo experimentado que la esencia que nos anima es la misma, para el hombre realizado deja de tener sentido el tratar a otros de manera diferente a como se trata a sí mismo. Entiende que hacer esa diferenciación sería lo mismo que tratar de manera distinta mi mano izquierda de la derecha, cuando en el fondo forman ambas parte de mí. Como es de esperar el proceso por el que logramos dicha realización conlleva la transformación del egoísmo (una vida basada en el yo) en generosidad y amor (una vida en la que me mantengo pendiente de las necesidades de los demás).</p>
<p>Las ocho etapas tienen un orden lógico como explicamos a continuación:<br />
1.	Restricciones (Yama).<br />
2.	Observaciones (Niyama).<br />
3.	Posturas físicas (Asana).<br />
4.	Control del prana a través de la respiración (Pranayama).<br />
5.	Retracción de los sentidos (Pratyahara).<br />
6.	Concentración (Dharana).<br />
7.	Meditación (Dhyana).<br />
8.	Supraconsciencia (Samadhi).</p>
<p>En las últimas clases venimos hablando en detalle de cada unas de las ‘restricciones’ y ‘observaciones’ que tienen por objetivo ir transformando poco a poco nuestra negatividad que al final nos impide y condiciona en la expresión de lo que realmente somos, un espíritu con cualidades positivas como el amor, la aceptación, la generosidad, la compasión, etc. Los yoghis han experimentado que si seguimos las pautas marcadas por las restricciones y observaciones, el hombre camina hacia una vida de felicidad y de plenitud. Si por el contrario no las sigue habrá una mayor tendencia hacia la frustración y el vacío.</p>
<p>Tradicionalmente en India, una persona que se quería adentrar en el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/15-clase-autoestudio/" >estudio</a> del yoga (como estilo de vida y forma de perfeccionamiento humano) no empezaba con la práctica física (lo que conocemos en occidente por yoga) hasta no haber desarrollado en cierta medida los puntos uno y dos. Para el Yoga, como para la ciencia occidental, una grandísima parte de las enfermedades tienen su origen en nuestra forma de vivir y más concretamente en el uso que hacemos de la mente (origen psicosomático de las enfermedades). No tiene pues sentido empezar a trabajar el cuerpo, para devolverlo a su estado natural de <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/yoga-y-salud-fisica/" >salud</a> y flexibilidad, si lo que causa la enfermedad sigue estando presente: <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a>, falta de <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/contentamiento/" >contentamiento</a>, <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>, etc. Una vez realizado ese trabajo de mejora personal, comenzaban a aprender las ‘posturas físicas’ y el pranayama, con el fin de mantener el cuerpo y la mente sanas, a la vez que se armonizaba el flujo energético en el cuerpo.</p>
<p>Habiendo logrado una <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/limpieza/" >limpieza</a> de mente (lo que implica <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/limpieza/" >limpieza</a> de pensamiento, de acción y de sentimiento) y habiendo preparado el cuerpo el yogui está preparado para adentrarse en la meditación. Es de esperar que si una persona no ha hecho ese trabajo previo, cuando intente <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/meditacion-i/" >meditar</a> habrá un montón de pensamientos ‘no colocados’ que aparecerán en su mente buscando su lugar.</p>
<p>Siguiendo con el punto cinco, en las clases de yoga vamos trabajando la retracción de los sentidos a través de la interiorización, por medio de la concentración de nuestra mente sobre la respiración, los órganos, etc., intentando desconectarla del mundo exterior con el que nos comunicamos a través de los sentidos.</p>
<p>Los tres últimos pasos están relacionados aunque difieren grandemente en su naturaleza. Dharana consiste en ir concentrando la mente en objetos, externos o no, con el fin de educarla y de controlarla. En este estado nuestra mente se muestra aún un poco salvaje no queriendo fijarse de manera continua, se produce un ir y venir sobre el objeto en el que nos concentramos. En la meditación nuestra mente sigue fija en el objeto, pero de una manera continua, no hay un ir y venir, por mi mente no se agolpan pensamientos a los que me apego que me sacan y alejan del objeto en meditación, hay un aquietamiento del flujo mental.</p>
<p>En relación al estado de Samadhi pocas palabras se pueden decir ya que es un estado en el que estamos más allá de nuestra consciencia. Muchos místicos han intentado explicarlo con palabras, pero resulta complicado ya que las palabras pertenecen al dominio de la mente mientras que el estado de Samadhi está más allá de esta. Se podría definir a partir de algunas de sus consecuencias, pero eso no sería definir el estado en sí. Durante el Samahdi se produce una paradoja, somos más conscientes de nosotros mismos de lo que lo hayamos sido jamás, pero a la vez ese estado de consciencia, aún siendo tremendamente claro y preciso, es vago en el sentido de que dejo de estar identificado conmigo mismo, con mi mente y con mi cuerpo, mi consciencia individual se sumerge en la Consciencia Universal de la misma manera que una gota de lluvia se funde con el océano. Paso a sentirme parte de todo lo que es, de esa Consciencia Universal (para otros llamada Dios) que es la que da vida a todo.</p>
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		<title>Resumen y conclusión de los ‘yamas’</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:07:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Según el yoga con el cumplimiento de los ‘yamas’ logramos dos objetivos: por un lado evitamos comportamientos que tienen efectos no deseados a medio plazo y por otro liberar los bloqueos energéticos existentes en nosotros permitiéndonos expresar aspectos y cualidades propias de nuestro espíritu como la comprensión, la tolerancia, la paz, la compasión, la verdad, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Según el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> con el cumplimiento de los ‘yamas’ logramos dos objetivos: por un lado evitamos comportamientos que tienen efectos no deseados a medio plazo y por otro liberar los bloqueos energéticos existentes en nosotros permitiéndonos expresar aspectos y cualidades propias de nuestro espíritu como la comprensión, la tolerancia, la paz, la compasión, la verdad, la aceptación… La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a>, etc. nacen en nuestra mente y al oponerse a la realidad de la vida, bloquean el flujo natural de esta en nosotros.</p>
<p>Hay una cualidad necesaria que merece la pena destacar que subyace en el cumplimiento de todos los yamas, se trata de la aceptación. Veamos el poder transformador de la aceptación en cada uno de los yamas:</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>. Cuando nuestros deseos y proyecciones mentales sobre lo que queremos que sea la realidad no concuerdan con esta, reaccionamos de una manera violenta contra la vida, contra los demás y nosotros mismos. A través de la agresividad y la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, desde sus formas más burdas hasta las más sutiles, intentamos imponer a la vida, al otro o a nosotros mismos la realidad que nosotros deseamos. Si por el contrario acogemos la vida, al otro e incluso a nosotros mismos tal y como somos, estamos logrando a través de la aceptación eliminar el sufrimiento creado por la diferencia existente entre la realidad y lo que nosotros habíamos proyectado. A modo de ejemplo, visualicemos una situación en la que el otro no piensa como yo. La tendencia es imponerle mi forma de ver las cosas, ya que quiero que el otro reafirme mi verdad por encima de aceptar que tiene una forma distinta de ver las cosas. Otro ejemplo simple sería: si me voy de fin de semana, deseo que sea soleado. Cuando me levanto y veo que no hace sol, maldigo y me enfado porque las cosas no son como yo quería. De esta manera me predispongo a que todo lo que suceda ese día, aunque sea hermoso, no me llegue ni satisfaga porque mi estado emocional es negativo y por lo tanto mi percepción la realidad se ve transformada. Si por el contrario acepto aquello y me digo, ‘bueno seguro que será una buena experiencia igualmente’ no empezaré el día enfadado y abriéndome a posibles experiencias no previstas pero enriquecedoras.</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a>. La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a> ofrece al otro la visión de lo que a nosotros nos gustaría ser o que las cosas fueran, aunque no lo seamos. Esto nos hace fingir llevándonos a un estado de nerviosismo e inseguridad porque siempre existe la posibilidad de que se descubra la verdad. Vivimos preocupados por que aquello no salga a la luz. Y al final resulta más beneficioso para nuestra felicidad aceptar la realidad que no tergiversarla, por mucho que pueda parecer que obtenemos un beneficio. Quizás ese beneficio exista a corto plazo, pero la inseguridad que genera a medio suele ser mayor. En la medida en que nos aceptamos como somos y aceptamos nuestras circunstancias, no tenemos <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/miedo-y-el-sentimiento-de-culpabilidad/" >miedo</a> a ser sinceros ni con nosotros ni con los demás. Esto no sólo facilita y hace más auténticas nuestras relaciones, sino que además nos sitúa en una posición inmejorable para cambiar lo que no nos gusta de nuestra personalidad. Sólo a través de la aceptación de que hay algo en nuestra personalidad que no nos gusta podemos transformarlo en aquello que deseamos ser.</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>. Cuando no estamos satisfechos con lo que somos o con las circunstancias que nos han tocado vivir buscamos en el exterior aquello que creemos que nos hará felices. Y así comenzamos una carrera por obtener aquello que creemos que nos hará felices, pero esta carrera resulta ser una trampa porque según los yoguis la paz se encuentra en nuestro interior. A través de la aceptación de nuestras circunstancias, empieza a entrar el sosiego y la serenidad en nuestras vidas. La aceptación hace descansar a la mente y sentirse satisfecha con la realidad que nos rodea. A partir de aquí cesa el deseo, y aún habiendo áreas en las que nos gustaría mejorar eso no nos desequilibra ni hace sentir a disgusto en el presente.</p>
<p>-	La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-sensualidad/" >sensualidad</a>. Por un lado los yoguis nos animan a entender que existe una vida externa, esa con la que nos relacionamos a través de los sentidos y la mente, y una vida interna, a la que se accede a través de la introspección, la reflexión y la meditación. Para ellos es esencial que el ser humano encuentre un equilibrio entre las dos. La felicidad no es posible si vivimos sólo la vida exterior y aseguran que vivir sólo esta parte nos lleva a buscarla a través de la satisfacción sensorial y de la mente, lo que es absolutamente imposible. La aceptación en este caso nos permite utilizar los sentidos de la manera apropiada, no intentando llevar al extremo sus gratificaciones, permitiéndonos esto adentrarnos en esa otra vida, la vida interior, descubriendo nuestra esencia y caminando hacia la felicidad.</p>
<p>-	La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a>. Dijimos que la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> nos lleva al apego y a la identificación con las cosas, en su sentido más amplio. Dado que todo lo que pertenece al mundo manifestado, en el que vivimos, es por naturaleza cambiante, esta identificación nos hace fluctuar con aquello a lo que estamos apegados. La aceptación nos ayuda a desidentificarnos de las cosas, lo cual nos permite usarlas y disfrutarlas pero sin depender de ellas. Esto significa que ante su ausencia nuestra felicidad no se verá alterada.</p>
<p>Como hemos visto el problema principal, en lo que a los yamas se refiere radica en la diferencia que existe entre lo que deseamos y lo que la vida nos trae. Para poder aplicar la aceptación en cada uno de estos casos debemos de ser capaces de renunciar a aquello que estamos queriendo. Según los yoguis a medida que tenemos un conocimiento más elevado de la vida, entendemos que no siempre lo que deseamos es lo mejor para nosotros, lo cual nos permite ir poco a poco renunciando a aquello que creíamos que era lo mejor, porque quizás haya otras experiencias que escapan a nuestra imaginación que son mejores.</p>
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		<title>La no-codicia</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:07:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[De la misma manera que la avidez está relacionada con el deseo, la codicia lo está con el apego. Decíamos que la avidez nos lleva a desear cosas que no nos pertenecen por derecho propio, y que eso tiene como consecuencia la no aceptación de nuestras circunstancias y por consiguiente la infelicidad. La codicia tiene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De la misma manera que la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> está relacionada con el deseo, la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> lo está con el apego. Decíamos que la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> nos lleva a desear cosas que no nos pertenecen por derecho propio, y que eso tiene como consecuencia la no aceptación de nuestras circunstancias y por consiguiente la infelicidad. La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> tiene un efecto similar ya que implica una sensación de no satisfacción ni aceptación de la realidad que nos ha tocado vivir, aunque hay ciertos matices que la diferencian de la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>.</p>
<p>La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> nos lleva al apego material, emocional, mental y físico. Hace que nos identifiquemos con las cosas impidiendo ver la realidad de quienes somos y centrando nuestra atención en aspectos de la vida que nos alejan del objetivo de esta.</p>
<p>Como hemos comentado en clases anteriores, los yoguis van adentrándose desde el plano material hasta aspectos cada vez más sutiles y este ‘yama’ no es una excepción.</p>
<p>Nos apegamos evidentemente a nuestras posesiones. No las consideramos como herramientas que nos rinden un servicio satisfaciendo una necesidad existente en nosotros, y por eso nuestros estados de ánimo se ven agitados en función  de estas posesiones materiales. Según los yoguis el ser humano en realidad necesita muy poco para sobrevivir. Instan al hombre a buscar vivir con aquello que necesita. Ahora bien, no critican que vivamos con más de lo que necesitamos, pero lo que si que nos avisan es que evitemos identificarnos con aquello que poseemos porque eso nos hará infelices y emocionalmente inestables. Creen que cuanto más simplifiquemos nuestras vidas, en la medida en que nuestras circunstancias lo permitan, más sencillo nos resultará descorrer los velos de la mente y entender y realizar el propósito de la vida.</p>
<p>Nos apegamos a nuestras creencias y formas de pensar. Esto hace que al estar tan identificados con nuestras creencias no estemos dando la posibilidad a que una nueva verdad complete o transforme nuestra visión. Nos encerramos y aferramos a ellas, impidiendo cualquier evolución o cambio. Además nos impide el acercamiento a los demás, porque tenemos la tendencia a defender e intentar convencer al otro de que nuestra verdad es la Verdad. El desapego por el contrario, nos permite separarnos un poco de nuestras creencias para acercarnos a las del otro y valorarlas y estudiarlas, permitiéndonos esto comprender al otro en su pensar y en su hacer, haciéndonos más tolerantes, comprensivos y permeables a la verdad.</p>
<p>Nos apegamos a nuestras emociones. Al identificarnos con ellas nos incapacitamos para trascenderlas. Las emociones están ahí, pero es una elección personal el dejar que estas nos gobiernen o simplemente convivir con ellas aceptando lo que nos aportan pero no dejando que nos condicionen. A medida que nos desidentificamos de ellas somos más libres porque no nos condicionan. Con esto los yoguis no quieren decir que sean malas, sino que han de ocupar el lugar que le corresponde y tener la influencia que les corresponde.</p>
<p>Nos apegamos a nuestro cuerpo. Al hacer esto prestamos demasiada atención a este, valorándolo en exceso y buscando la forma de mantenerlo anormalmente joven para siempre. Esta identificación nos lleva a la inseguridad, a la vanidad, al desasosiego y a dedicar demasiado tiempo y dinero en ello. Una vez más el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> defiende colocar al cuerpo en el lugar que le corresponde como vehículo de nuestro espíritu que es. Es necesario que esté bien alimentado y sano.</p>
<p>Según lo comentado, la codicia nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos y a preocuparnos por mantener las cosas tal y como están. Nos aleja de los demás, nos hace más fríos y no permite que la vida fluya en nosotros impidiendo el proceso natural de evolución en el ser humano.</p>
<p>En la práctica del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> podemos trabajar el desapego, virtud contraria a la codicia. Trabajamos con el cuerpo y con la mente pero sin dejar que ninguno de los dos nos condicione. Nos desidentificamos del cuerpo a medida que respiramos y nos relajamos en las asanas. Que vamos siendo capaces de separarnos de esa pequeña molestia que puede surgir alguna vez a partir de un estiramiento. Pero como hemos dicho trabajamos con el cuerpo y observamos sus limitaciones y le llevamos hasta allí sin forzarlo ni maltratarlo. A nivel mental trabajamos la diligencia aunque nuestro cuerpo pueda estar perezoso, pero no dejamos que eso nos condicione.</p>
<p>El <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> dice que cada uno ha de seguir su propio proceso de evolución y que ningún proceso es comparable a otro. No es bueno violentar la propia naturaleza forzando cosas fuera de momento, pero a la vez alerta del peligro de la permisividad con uno mismo, que le podría llevar al estancamiento. Como método que busca la liberación del ser humano, la única forma de ver si vamos por buen camino es valorar si nos sentimos menos apegados a lo que nos rodea. La identificación con cualquier cosa que no seamos nosotros no hace más que enturbiar nuestra vista y aumentar los velos de la mente separándonos de los demás y de nuestra propia esencia.</p>
<p>Para que reflexionemos: ¿con que aspectos de los mencionados me siento más apegado?, ¿me condicionan de alguna manera haciéndome menos libre?</p>
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		<title>No avidez</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:05:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La avidez se define como ansia o codicia. En los textos clásicos del yoga se le diferencia de la codicia y se le relaciona también con el robo en su forma más burda.
Una vez más intentaremos desentrañar lo que en su sentido más sutil significa la avidez. La avidez nos lleva a desear cosas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> se define como ansia o <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a>. En los textos clásicos del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> se le diferencia de la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> y se le relaciona también con el robo en su forma más burda.</p>
<p>Una vez más intentaremos desentrañar lo que en su sentido más sutil significa la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>. La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> nos lleva a desear cosas que no nos son legítimamente propias. Si satisfacemos dichos deseos, estaremos cayendo en lo que al plano físico se refiere como robo.</p>
<p>El sentido sutil de la avidez va mucho más lejos del aspecto físico y material. Hemos dicho que la avidez implica desear lo que no es legítimamente propio.</p>
<p>Es evidente que la educación que recibimos en las sociedades occidentales, de manera general, tienden a hacer que nos comparemos con los demás. Desde que somos pequeños en el colegio se premia a los que mejores resultados obtienen, no a aquellos que más se esfuerzan. Indudablemente las capacidades de cada uno son distintas y no podemos comparar por resultados, ya que son distintos. De comparar, aunque el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> directamente no ve tal necesidad, habría que hacerlo en función de los esfuerzos de cada uno.</p>
<p>La educación va condicionando nuestro subconsciente de manera que se integra en nosotros el hecho de compararnos con los demás en las distintas área de la vida. Ya sea material, económico, familiar, afectivo, físico, intelectual, etc. Una prueba evidente de ello es la práctica del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a>. Cuando practicamos no podemos evitar mirar al resto para evaluar y comparar nuestra flexibilidad frente a la del otro. El yoga dice que este afán por compararnos no nos lleva más que a la desdicha porque siempre habrá en otra persona aspectos de su vida que sean “mejores” que los nuestros, como también habrá otros aspectos que sean “peores”. Claro que el concepto mejor y peor no es como tal utilizado por el yoga, porque las cosas simplemente son lo que son y es nuestra percepción de ellas, unida a la comparación con nuestros conceptos de bueno y malo, lo que lleva a que les pongamos una etiqueta u otra.</p>
<p>Fruto de esa comparación nace el deseo de poseer esa cualidad del otro, lo que según el yoga es avidez.</p>
<p>Para el yoga la avidez es negativa, entre otras cosas, porque desestabiliza la mente generando emociones destructivas. Nos lleva a la ambición y a querer siempre más de lo que tenemos (no sólo en el aspecto material) y de ahí a la insatisfacción, pudiendo degenerar en los celos y la envidia.</p>
<p>Según el yoga, la mejor forma de trabajar para evitar la avidez en nosotros es la aceptación. En la medida en que somos capaces de aceptarnos como somos y aceptar el entorno en que vivimos tal y como es, nuestra mente se serena y deja de desear cosas que no tiene. De ahí nace el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/contentamiento/" >contentamiento</a> y la calma mental que desemboca en la dicha y satisfacción con aquello con lo que a cada uno le ha tocado vivir.</p>
<p>Los yoguis creen que las circunstancias bajo las cuales cada uno ha nacido tienen un objetivo concreto y en ningún caso son fruto del azar. Cada uno nace en una familia y en un entorno determinado con el fin de aprender algo de todo ello. Esta visión les permite aceptar más fácilmente sus circunstancias, entendiendo que es algo necesario y bueno para el desarrollo de su espíritu, aunque quizás su mente y su cuerpo no estén satisfechos con ello.</p>
<p>Para poder entender bien este yama resulta necesario aclarar algunos factores que pueden llevar a malos entendidos. Primero hay que diferenciar avidez del deseo de mejorar. El deseo de mejorar es algo innato a todo ser humano ya que la evolución está contenida en nuestro código genético. Un deseo por mejorar, es algo sano y que nos lleva, partiendo de la aceptación a buscar algo bueno para nuestra evolución y para nuestro entorno. No pedimos a la vida algo por lo que no estamos dispuestos a trabajar. Como tal, no lleva componentes negativos tales como las prisas, etc. y no nos lleva a pasar por encima de los demás con tal de conseguir nuestro objetivo. Por el contrario, la avidez parte de la no aceptación de nuestras circunstancias y desde ahí genera insatisfacción e intranquilidad al que la padece, no teniendo unos objetivos de mejora claros y siendo normalmente el objeto de deseo algo que no está relacionado con la evolución del espíritu. Nos lleva a pasar por encima de los demás.</p>
<p>De aquí podemos entrever que se hace necesario diferenciar también entre aceptación y fatalismo, resignación o estancamiento. La aceptación nos permite vivir tranquilamente y con satisfacción el presente, pero la aceptación no quiere decir que no exista un deseo sano de mejorar las condiciones presentes. Parte de que hay cosas por mejorar y pone los medios para ello, pero entendiendo que todo tiene un proceso lo cual le permite seguir viviendo y disfrutando del presente. Se podría concretar diciendo que no está identificado con los resultados de la acción, porque acepta y comprende la situación presente. El estancamiento, fatalismo o resignación niegan la naturaleza evolutiva del ser humano desde la no aceptación, pero también desde la no acción. Es decir, no aceptan las circunstancias y además no ponen los medios para cambiar el presente.</p>
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