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	<title>Hatha Yoga &#187; codicia</title>
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		<title>Resumen y conclusión de los ‘yamas’</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:07:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Según el yoga con el cumplimiento de los ‘yamas’ logramos dos objetivos: por un lado evitamos comportamientos que tienen efectos no deseados a medio plazo y por otro liberar los bloqueos energéticos existentes en nosotros permitiéndonos expresar aspectos y cualidades propias de nuestro espíritu como la comprensión, la tolerancia, la paz, la compasión, la verdad, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Según el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> con el cumplimiento de los ‘yamas’ logramos dos objetivos: por un lado evitamos comportamientos que tienen efectos no deseados a medio plazo y por otro liberar los bloqueos energéticos existentes en nosotros permitiéndonos expresar aspectos y cualidades propias de nuestro espíritu como la comprensión, la tolerancia, la paz, la compasión, la verdad, la aceptación… La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a>, etc. nacen en nuestra mente y al oponerse a la realidad de la vida, bloquean el flujo natural de esta en nosotros.</p>
<p>Hay una cualidad necesaria que merece la pena destacar que subyace en el cumplimiento de todos los yamas, se trata de la aceptación. Veamos el poder transformador de la aceptación en cada uno de los yamas:</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>. Cuando nuestros deseos y proyecciones mentales sobre lo que queremos que sea la realidad no concuerdan con esta, reaccionamos de una manera violenta contra la vida, contra los demás y nosotros mismos. A través de la agresividad y la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, desde sus formas más burdas hasta las más sutiles, intentamos imponer a la vida, al otro o a nosotros mismos la realidad que nosotros deseamos. Si por el contrario acogemos la vida, al otro e incluso a nosotros mismos tal y como somos, estamos logrando a través de la aceptación eliminar el sufrimiento creado por la diferencia existente entre la realidad y lo que nosotros habíamos proyectado. A modo de ejemplo, visualicemos una situación en la que el otro no piensa como yo. La tendencia es imponerle mi forma de ver las cosas, ya que quiero que el otro reafirme mi verdad por encima de aceptar que tiene una forma distinta de ver las cosas. Otro ejemplo simple sería: si me voy de fin de semana, deseo que sea soleado. Cuando me levanto y veo que no hace sol, maldigo y me enfado porque las cosas no son como yo quería. De esta manera me predispongo a que todo lo que suceda ese día, aunque sea hermoso, no me llegue ni satisfaga porque mi estado emocional es negativo y por lo tanto mi percepción la realidad se ve transformada. Si por el contrario acepto aquello y me digo, ‘bueno seguro que será una buena experiencia igualmente’ no empezaré el día enfadado y abriéndome a posibles experiencias no previstas pero enriquecedoras.</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a>. La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a> ofrece al otro la visión de lo que a nosotros nos gustaría ser o que las cosas fueran, aunque no lo seamos. Esto nos hace fingir llevándonos a un estado de nerviosismo e inseguridad porque siempre existe la posibilidad de que se descubra la verdad. Vivimos preocupados por que aquello no salga a la luz. Y al final resulta más beneficioso para nuestra felicidad aceptar la realidad que no tergiversarla, por mucho que pueda parecer que obtenemos un beneficio. Quizás ese beneficio exista a corto plazo, pero la inseguridad que genera a medio suele ser mayor. En la medida en que nos aceptamos como somos y aceptamos nuestras circunstancias, no tenemos <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/miedo-y-el-sentimiento-de-culpabilidad/" >miedo</a> a ser sinceros ni con nosotros ni con los demás. Esto no sólo facilita y hace más auténticas nuestras relaciones, sino que además nos sitúa en una posición inmejorable para cambiar lo que no nos gusta de nuestra personalidad. Sólo a través de la aceptación de que hay algo en nuestra personalidad que no nos gusta podemos transformarlo en aquello que deseamos ser.</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>. Cuando no estamos satisfechos con lo que somos o con las circunstancias que nos han tocado vivir buscamos en el exterior aquello que creemos que nos hará felices. Y así comenzamos una carrera por obtener aquello que creemos que nos hará felices, pero esta carrera resulta ser una trampa porque según los yoguis la paz se encuentra en nuestro interior. A través de la aceptación de nuestras circunstancias, empieza a entrar el sosiego y la serenidad en nuestras vidas. La aceptación hace descansar a la mente y sentirse satisfecha con la realidad que nos rodea. A partir de aquí cesa el deseo, y aún habiendo áreas en las que nos gustaría mejorar eso no nos desequilibra ni hace sentir a disgusto en el presente.</p>
<p>-	La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-sensualidad/" >sensualidad</a>. Por un lado los yoguis nos animan a entender que existe una vida externa, esa con la que nos relacionamos a través de los sentidos y la mente, y una vida interna, a la que se accede a través de la introspección, la reflexión y la meditación. Para ellos es esencial que el ser humano encuentre un equilibrio entre las dos. La felicidad no es posible si vivimos sólo la vida exterior y aseguran que vivir sólo esta parte nos lleva a buscarla a través de la satisfacción sensorial y de la mente, lo que es absolutamente imposible. La aceptación en este caso nos permite utilizar los sentidos de la manera apropiada, no intentando llevar al extremo sus gratificaciones, permitiéndonos esto adentrarnos en esa otra vida, la vida interior, descubriendo nuestra esencia y caminando hacia la felicidad.</p>
<p>-	La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a>. Dijimos que la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> nos lleva al apego y a la identificación con las cosas, en su sentido más amplio. Dado que todo lo que pertenece al mundo manifestado, en el que vivimos, es por naturaleza cambiante, esta identificación nos hace fluctuar con aquello a lo que estamos apegados. La aceptación nos ayuda a desidentificarnos de las cosas, lo cual nos permite usarlas y disfrutarlas pero sin depender de ellas. Esto significa que ante su ausencia nuestra felicidad no se verá alterada.</p>
<p>Como hemos visto el problema principal, en lo que a los yamas se refiere radica en la diferencia que existe entre lo que deseamos y lo que la vida nos trae. Para poder aplicar la aceptación en cada uno de estos casos debemos de ser capaces de renunciar a aquello que estamos queriendo. Según los yoguis a medida que tenemos un conocimiento más elevado de la vida, entendemos que no siempre lo que deseamos es lo mejor para nosotros, lo cual nos permite ir poco a poco renunciando a aquello que creíamos que era lo mejor, porque quizás haya otras experiencias que escapan a nuestra imaginación que son mejores.</p>
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		<title>La no-codicia</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:07:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[De la misma manera que la avidez está relacionada con el deseo, la codicia lo está con el apego. Decíamos que la avidez nos lleva a desear cosas que no nos pertenecen por derecho propio, y que eso tiene como consecuencia la no aceptación de nuestras circunstancias y por consiguiente la infelicidad. La codicia tiene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De la misma manera que la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> está relacionada con el deseo, la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> lo está con el apego. Decíamos que la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> nos lleva a desear cosas que no nos pertenecen por derecho propio, y que eso tiene como consecuencia la no aceptación de nuestras circunstancias y por consiguiente la infelicidad. La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> tiene un efecto similar ya que implica una sensación de no satisfacción ni aceptación de la realidad que nos ha tocado vivir, aunque hay ciertos matices que la diferencian de la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>.</p>
<p>La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> nos lleva al apego material, emocional, mental y físico. Hace que nos identifiquemos con las cosas impidiendo ver la realidad de quienes somos y centrando nuestra atención en aspectos de la vida que nos alejan del objetivo de esta.</p>
<p>Como hemos comentado en clases anteriores, los yoguis van adentrándose desde el plano material hasta aspectos cada vez más sutiles y este ‘yama’ no es una excepción.</p>
<p>Nos apegamos evidentemente a nuestras posesiones. No las consideramos como herramientas que nos rinden un servicio satisfaciendo una necesidad existente en nosotros, y por eso nuestros estados de ánimo se ven agitados en función  de estas posesiones materiales. Según los yoguis el ser humano en realidad necesita muy poco para sobrevivir. Instan al hombre a buscar vivir con aquello que necesita. Ahora bien, no critican que vivamos con más de lo que necesitamos, pero lo que si que nos avisan es que evitemos identificarnos con aquello que poseemos porque eso nos hará infelices y emocionalmente inestables. Creen que cuanto más simplifiquemos nuestras vidas, en la medida en que nuestras circunstancias lo permitan, más sencillo nos resultará descorrer los velos de la mente y entender y realizar el propósito de la vida.</p>
<p>Nos apegamos a nuestras creencias y formas de pensar. Esto hace que al estar tan identificados con nuestras creencias no estemos dando la posibilidad a que una nueva verdad complete o transforme nuestra visión. Nos encerramos y aferramos a ellas, impidiendo cualquier evolución o cambio. Además nos impide el acercamiento a los demás, porque tenemos la tendencia a defender e intentar convencer al otro de que nuestra verdad es la Verdad. El desapego por el contrario, nos permite separarnos un poco de nuestras creencias para acercarnos a las del otro y valorarlas y estudiarlas, permitiéndonos esto comprender al otro en su pensar y en su hacer, haciéndonos más tolerantes, comprensivos y permeables a la verdad.</p>
<p>Nos apegamos a nuestras emociones. Al identificarnos con ellas nos incapacitamos para trascenderlas. Las emociones están ahí, pero es una elección personal el dejar que estas nos gobiernen o simplemente convivir con ellas aceptando lo que nos aportan pero no dejando que nos condicionen. A medida que nos desidentificamos de ellas somos más libres porque no nos condicionan. Con esto los yoguis no quieren decir que sean malas, sino que han de ocupar el lugar que le corresponde y tener la influencia que les corresponde.</p>
<p>Nos apegamos a nuestro cuerpo. Al hacer esto prestamos demasiada atención a este, valorándolo en exceso y buscando la forma de mantenerlo anormalmente joven para siempre. Esta identificación nos lleva a la inseguridad, a la vanidad, al desasosiego y a dedicar demasiado tiempo y dinero en ello. Una vez más el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> defiende colocar al cuerpo en el lugar que le corresponde como vehículo de nuestro espíritu que es. Es necesario que esté bien alimentado y sano.</p>
<p>Según lo comentado, la codicia nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos y a preocuparnos por mantener las cosas tal y como están. Nos aleja de los demás, nos hace más fríos y no permite que la vida fluya en nosotros impidiendo el proceso natural de evolución en el ser humano.</p>
<p>En la práctica del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> podemos trabajar el desapego, virtud contraria a la codicia. Trabajamos con el cuerpo y con la mente pero sin dejar que ninguno de los dos nos condicione. Nos desidentificamos del cuerpo a medida que respiramos y nos relajamos en las asanas. Que vamos siendo capaces de separarnos de esa pequeña molestia que puede surgir alguna vez a partir de un estiramiento. Pero como hemos dicho trabajamos con el cuerpo y observamos sus limitaciones y le llevamos hasta allí sin forzarlo ni maltratarlo. A nivel mental trabajamos la diligencia aunque nuestro cuerpo pueda estar perezoso, pero no dejamos que eso nos condicione.</p>
<p>El <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> dice que cada uno ha de seguir su propio proceso de evolución y que ningún proceso es comparable a otro. No es bueno violentar la propia naturaleza forzando cosas fuera de momento, pero a la vez alerta del peligro de la permisividad con uno mismo, que le podría llevar al estancamiento. Como método que busca la liberación del ser humano, la única forma de ver si vamos por buen camino es valorar si nos sentimos menos apegados a lo que nos rodea. La identificación con cualquier cosa que no seamos nosotros no hace más que enturbiar nuestra vista y aumentar los velos de la mente separándonos de los demás y de nuestra propia esencia.</p>
<p>Para que reflexionemos: ¿con que aspectos de los mencionados me siento más apegado?, ¿me condicionan de alguna manera haciéndome menos libre?</p>
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		<title>No avidez</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:05:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La avidez se define como ansia o codicia. En los textos clásicos del yoga se le diferencia de la codicia y se le relaciona también con el robo en su forma más burda.
Una vez más intentaremos desentrañar lo que en su sentido más sutil significa la avidez. La avidez nos lleva a desear cosas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> se define como ansia o <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a>. En los textos clásicos del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> se le diferencia de la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> y se le relaciona también con el robo en su forma más burda.</p>
<p>Una vez más intentaremos desentrañar lo que en su sentido más sutil significa la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>. La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a> nos lleva a desear cosas que no nos son legítimamente propias. Si satisfacemos dichos deseos, estaremos cayendo en lo que al plano físico se refiere como robo.</p>
<p>El sentido sutil de la avidez va mucho más lejos del aspecto físico y material. Hemos dicho que la avidez implica desear lo que no es legítimamente propio.</p>
<p>Es evidente que la educación que recibimos en las sociedades occidentales, de manera general, tienden a hacer que nos comparemos con los demás. Desde que somos pequeños en el colegio se premia a los que mejores resultados obtienen, no a aquellos que más se esfuerzan. Indudablemente las capacidades de cada uno son distintas y no podemos comparar por resultados, ya que son distintos. De comparar, aunque el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> directamente no ve tal necesidad, habría que hacerlo en función de los esfuerzos de cada uno.</p>
<p>La educación va condicionando nuestro subconsciente de manera que se integra en nosotros el hecho de compararnos con los demás en las distintas área de la vida. Ya sea material, económico, familiar, afectivo, físico, intelectual, etc. Una prueba evidente de ello es la práctica del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a>. Cuando practicamos no podemos evitar mirar al resto para evaluar y comparar nuestra flexibilidad frente a la del otro. El yoga dice que este afán por compararnos no nos lleva más que a la desdicha porque siempre habrá en otra persona aspectos de su vida que sean “mejores” que los nuestros, como también habrá otros aspectos que sean “peores”. Claro que el concepto mejor y peor no es como tal utilizado por el yoga, porque las cosas simplemente son lo que son y es nuestra percepción de ellas, unida a la comparación con nuestros conceptos de bueno y malo, lo que lleva a que les pongamos una etiqueta u otra.</p>
<p>Fruto de esa comparación nace el deseo de poseer esa cualidad del otro, lo que según el yoga es avidez.</p>
<p>Para el yoga la avidez es negativa, entre otras cosas, porque desestabiliza la mente generando emociones destructivas. Nos lleva a la ambición y a querer siempre más de lo que tenemos (no sólo en el aspecto material) y de ahí a la insatisfacción, pudiendo degenerar en los celos y la envidia.</p>
<p>Según el yoga, la mejor forma de trabajar para evitar la avidez en nosotros es la aceptación. En la medida en que somos capaces de aceptarnos como somos y aceptar el entorno en que vivimos tal y como es, nuestra mente se serena y deja de desear cosas que no tiene. De ahí nace el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/contentamiento/" >contentamiento</a> y la calma mental que desemboca en la dicha y satisfacción con aquello con lo que a cada uno le ha tocado vivir.</p>
<p>Los yoguis creen que las circunstancias bajo las cuales cada uno ha nacido tienen un objetivo concreto y en ningún caso son fruto del azar. Cada uno nace en una familia y en un entorno determinado con el fin de aprender algo de todo ello. Esta visión les permite aceptar más fácilmente sus circunstancias, entendiendo que es algo necesario y bueno para el desarrollo de su espíritu, aunque quizás su mente y su cuerpo no estén satisfechos con ello.</p>
<p>Para poder entender bien este yama resulta necesario aclarar algunos factores que pueden llevar a malos entendidos. Primero hay que diferenciar avidez del deseo de mejorar. El deseo de mejorar es algo innato a todo ser humano ya que la evolución está contenida en nuestro código genético. Un deseo por mejorar, es algo sano y que nos lleva, partiendo de la aceptación a buscar algo bueno para nuestra evolución y para nuestro entorno. No pedimos a la vida algo por lo que no estamos dispuestos a trabajar. Como tal, no lleva componentes negativos tales como las prisas, etc. y no nos lleva a pasar por encima de los demás con tal de conseguir nuestro objetivo. Por el contrario, la avidez parte de la no aceptación de nuestras circunstancias y desde ahí genera insatisfacción e intranquilidad al que la padece, no teniendo unos objetivos de mejora claros y siendo normalmente el objeto de deseo algo que no está relacionado con la evolución del espíritu. Nos lleva a pasar por encima de los demás.</p>
<p>De aquí podemos entrever que se hace necesario diferenciar también entre aceptación y fatalismo, resignación o estancamiento. La aceptación nos permite vivir tranquilamente y con satisfacción el presente, pero la aceptación no quiere decir que no exista un deseo sano de mejorar las condiciones presentes. Parte de que hay cosas por mejorar y pone los medios para ello, pero entendiendo que todo tiene un proceso lo cual le permite seguir viviendo y disfrutando del presente. Se podría concretar diciendo que no está identificado con los resultados de la acción, porque acepta y comprende la situación presente. El estancamiento, fatalismo o resignación niegan la naturaleza evolutiva del ser humano desde la no aceptación, pero también desde la no acción. Es decir, no aceptan las circunstancias y además no ponen los medios para cambiar el presente.</p>
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		<title>No violencia</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:03:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los yoguis han desarrollado una metodología que lleva al hombre a lograr esa unión de su personalidad aislada con su espíritu, lo cual en sí desemboca en la felicidad. Esa metodología se concreta en ocho etapas llamadas, Ashtanga Yoga. Son etapas a través de las cuales el yogui va transformando su mente y su forma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los yoguis han desarrollado una metodología que lleva al hombre a lograr esa unión de su personalidad aislada con su espíritu, lo cual en sí desemboca en la felicidad. Esa metodología se concreta en ocho etapas llamadas, Ashtanga <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >Yoga</a>. Son etapas a través de las cuales el yogui va transformando su mente y su forma de ver la vida, lo que le lleva a transformar también sus relaciones con los demás.</p>
<p>Las ocho etapas son: yama, niyama, asana, pranayama, pratiahara, dharana, dhyana y Samadhi. Hoy hablaremos de yama y desarrollaremos uno de sus puntos.</p>
<p>Los yama, o literalmente en sánscrito restricciones, son una serie de ‘reglas’ que ha de seguir el ser humano a lo largo de su vida si pretende lograr la felicidad. Para los yoguis no existe un concepto absoluto de bueno o malo. La bondad o maldad de una acción o actitud está basada en las consecuencias que tiene sobre nosotros y los demás. De esta manera todo lo que tenga por consecuencia un acercamiento hacia el otro es bueno, porque nos ayuda a descorrer los velos de la mente que no nos dejan ver la unicidad subyacente en todos nosotros: todos estamos animados por un único Espíritu que es Dios. Con el cumplimiento de estas restricciones el hombre va purificando su mente y se va transformando. Estas cinco restricciones son: no <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, no mentir, no robar, <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-sensualidad/" >no sensualidad</a> y <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >no codicia</a>. Las traducciones del sánscrito son complejas y estas palabras no logran reflejar en nuestro idioma la profundidad de estas observaciones. Se tienen que comprender tanto en un sentido sutil como en el sentido obvio.</p>
<p>Desarrollaremos hoy la no-<a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>. </p>
<p>A priori no-<a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a> suena algo evidente en la vida de todo ser humano, pero a medida que vamos observándonos nos percatamos de que en realidad es algo que se da en todos nosotros, ya sea hacia nosotros mismos o hacia los demás, en forma de pensamiento, sentimiento, palabra o acción. A nivel físico, la violencia, está mal vista en nuestra sociedad y por ello está en gran parte erradicada, al menos en lo que se refiere de individuo a individuo. Pero hay otras formas de violencia que se expresan con la palabra o el pensamiento. Todo lo que lleve adherido una forma de agresividad, es un tipo de violencia.</p>
<p>El yogui trata de ir observando lo que pasa por su mente y lo que siente. Al observar toma consciencia de la existencia de una agresividad (sutil o no). El siguiente paso que adopta es la aceptación de que eso está presente en él. Solo a través de la aceptación podremos transformarlo. Posteriormente intenta analizar qué es lo que le lleva en cada caso a expresar esa agresividad. La agresividad nace de una falta de aceptación del otro, de la intolerancia y de un sentimiento de que yo soy aislado de los demás. En la medida en que va descubriendo los motivos que le llevan a expresar esa agresividad, se predispone a transformarlo aplicando el polo opuesto, esto significa aceptación, tolerancia, etc.</p>
<p>El <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> dice que en última instancia, lo que hacemos a otros nos lo hacemos a nosotros mismos por dos motivos. El primero, según vimos en la anterior clase, son los velos de la mente los que hacen que nos percibamos como aislados del resto pero la realidad no es esa. El segundo, todo acto de agresividad nace en la mente y tiene como precursor un pensamiento. La ciencia moderna ha observado y llegado a la conclusión de que el pensamiento es una forma de energía y que como toda energía funciona por afinidad y resonancia. Esto significa que atraemos ondas de pensamiento similares a las que emitimos, y no sólo eso sino que esas ondas amplifican, por el efecto de resonancia, la intensidad de nuestras propias ondas realimentándolas. Así pues digamos que un pensamiento negativo, en este caso de agresividad, es como un boomerang que se va haciendo grande según vuela de vuelta hacia nosotros.</p>
<p>Los yoguis dan más importancia al sentimiento interno que es el origen del hacer, más que al acto en sí. No son las formas lo que importan sino lo que está detrás. Es por ello, que no consideran que enfrentarse ante una situación sea negativo, la cuestión es si hay agresividad al hacerlo o no. Consideran que en la vida hay que decir las cosas y saber delimitar al otro si en el uso de su libertad nos está perjudicando. La diferencia es que lo hacen desde la comprensión hacia el otro, lo cual les da un sentir positivo. Esto no reduce para nada su firmeza en el planteamiento de la cuestión. Así pues no-violencia no significa dejar que los demás hagan lo que quieran con nosotros, porque eso estaría siendo un acto de violencia de mí mismo hacia mi persona.</p>
<p>Un acto muy común de agresividad es querer imponer mi voluntad al otro. A menudo consideramos estar en posesión de la verdad y buscamos convencer al otro imponiéndole mi verdad. Esto lleva a conflictos en los que lo que se busca es llevar la razón y no descubrir cuál es la verdad sobre el asunto.</p>
<p>A través de la práctica del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> los yoguis van trabajando en la no-violencia. Por un lado, en lo que es la construcción y mantenimiento de las ásanas. El yogui no utiliza su mente para doblegar su cuerpo e intentar hacer que llegue hasta donde la mente quiere, ya que eso es una forma de violencia, sino que busca unir su mente con su cuerpo e ir viendo los límites de este llevándole hasta ahí y ayudando desde la mente con la relajación y una respiración calmada. Por otro lado, observa su mente y permanece atento a los pensamientos que pasan por ella, tomando consciencia de aquellos que son agresivos y buscando su transformación.</p>
<p>Según logra el yogui refinar su mente llega a observar pensamientos de muy sutil violencia hacia sí mismo. Para ellos hay formas de deseos que son agresivos, porque son malos para nosotros, es por ello que intentan ir dejando de lado esos deseos perjudiciales. Saben que los deseos de la mente no siempre son buenos para mí y por eso los observan.</p>
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