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	<title>Hatha Yoga &#187; no violencia</title>
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		<title>Resumen y conclusión de los ‘yamas’</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:07:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Según el yoga con el cumplimiento de los ‘yamas’ logramos dos objetivos: por un lado evitamos comportamientos que tienen efectos no deseados a medio plazo y por otro liberar los bloqueos energéticos existentes en nosotros permitiéndonos expresar aspectos y cualidades propias de nuestro espíritu como la comprensión, la tolerancia, la paz, la compasión, la verdad, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Según el <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> con el cumplimiento de los ‘yamas’ logramos dos objetivos: por un lado evitamos comportamientos que tienen efectos no deseados a medio plazo y por otro liberar los bloqueos energéticos existentes en nosotros permitiéndonos expresar aspectos y cualidades propias de nuestro espíritu como la comprensión, la tolerancia, la paz, la compasión, la verdad, la aceptación… La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a>, etc. nacen en nuestra mente y al oponerse a la realidad de la vida, bloquean el flujo natural de esta en nosotros.</p>
<p>Hay una cualidad necesaria que merece la pena destacar que subyace en el cumplimiento de todos los yamas, se trata de la aceptación. Veamos el poder transformador de la aceptación en cada uno de los yamas:</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>. Cuando nuestros deseos y proyecciones mentales sobre lo que queremos que sea la realidad no concuerdan con esta, reaccionamos de una manera violenta contra la vida, contra los demás y nosotros mismos. A través de la agresividad y la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, desde sus formas más burdas hasta las más sutiles, intentamos imponer a la vida, al otro o a nosotros mismos la realidad que nosotros deseamos. Si por el contrario acogemos la vida, al otro e incluso a nosotros mismos tal y como somos, estamos logrando a través de la aceptación eliminar el sufrimiento creado por la diferencia existente entre la realidad y lo que nosotros habíamos proyectado. A modo de ejemplo, visualicemos una situación en la que el otro no piensa como yo. La tendencia es imponerle mi forma de ver las cosas, ya que quiero que el otro reafirme mi verdad por encima de aceptar que tiene una forma distinta de ver las cosas. Otro ejemplo simple sería: si me voy de fin de semana, deseo que sea soleado. Cuando me levanto y veo que no hace sol, maldigo y me enfado porque las cosas no son como yo quería. De esta manera me predispongo a que todo lo que suceda ese día, aunque sea hermoso, no me llegue ni satisfaga porque mi estado emocional es negativo y por lo tanto mi percepción la realidad se ve transformada. Si por el contrario acepto aquello y me digo, ‘bueno seguro que será una buena experiencia igualmente’ no empezaré el día enfadado y abriéndome a posibles experiencias no previstas pero enriquecedoras.</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a>. La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/veracidad-o-no-mentira/" >mentira</a> ofrece al otro la visión de lo que a nosotros nos gustaría ser o que las cosas fueran, aunque no lo seamos. Esto nos hace fingir llevándonos a un estado de nerviosismo e inseguridad porque siempre existe la posibilidad de que se descubra la verdad. Vivimos preocupados por que aquello no salga a la luz. Y al final resulta más beneficioso para nuestra felicidad aceptar la realidad que no tergiversarla, por mucho que pueda parecer que obtenemos un beneficio. Quizás ese beneficio exista a corto plazo, pero la inseguridad que genera a medio suele ser mayor. En la medida en que nos aceptamos como somos y aceptamos nuestras circunstancias, no tenemos <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/miedo-y-el-sentimiento-de-culpabilidad/" >miedo</a> a ser sinceros ni con nosotros ni con los demás. Esto no sólo facilita y hace más auténticas nuestras relaciones, sino que además nos sitúa en una posición inmejorable para cambiar lo que no nos gusta de nuestra personalidad. Sólo a través de la aceptación de que hay algo en nuestra personalidad que no nos gusta podemos transformarlo en aquello que deseamos ser.</p>
<p>-	No <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-avidez/" >avidez</a>. Cuando no estamos satisfechos con lo que somos o con las circunstancias que nos han tocado vivir buscamos en el exterior aquello que creemos que nos hará felices. Y así comenzamos una carrera por obtener aquello que creemos que nos hará felices, pero esta carrera resulta ser una trampa porque según los yoguis la paz se encuentra en nuestro interior. A través de la aceptación de nuestras circunstancias, empieza a entrar el sosiego y la serenidad en nuestras vidas. La aceptación hace descansar a la mente y sentirse satisfecha con la realidad que nos rodea. A partir de aquí cesa el deseo, y aún habiendo áreas en las que nos gustaría mejorar eso no nos desequilibra ni hace sentir a disgusto en el presente.</p>
<p>-	La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-sensualidad/" >sensualidad</a>. Por un lado los yoguis nos animan a entender que existe una vida externa, esa con la que nos relacionamos a través de los sentidos y la mente, y una vida interna, a la que se accede a través de la introspección, la reflexión y la meditación. Para ellos es esencial que el ser humano encuentre un equilibrio entre las dos. La felicidad no es posible si vivimos sólo la vida exterior y aseguran que vivir sólo esta parte nos lleva a buscarla a través de la satisfacción sensorial y de la mente, lo que es absolutamente imposible. La aceptación en este caso nos permite utilizar los sentidos de la manera apropiada, no intentando llevar al extremo sus gratificaciones, permitiéndonos esto adentrarnos en esa otra vida, la vida interior, descubriendo nuestra esencia y caminando hacia la felicidad.</p>
<p>-	La <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a>. Dijimos que la <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >codicia</a> nos lleva al apego y a la identificación con las cosas, en su sentido más amplio. Dado que todo lo que pertenece al mundo manifestado, en el que vivimos, es por naturaleza cambiante, esta identificación nos hace fluctuar con aquello a lo que estamos apegados. La aceptación nos ayuda a desidentificarnos de las cosas, lo cual nos permite usarlas y disfrutarlas pero sin depender de ellas. Esto significa que ante su ausencia nuestra felicidad no se verá alterada.</p>
<p>Como hemos visto el problema principal, en lo que a los yamas se refiere radica en la diferencia que existe entre lo que deseamos y lo que la vida nos trae. Para poder aplicar la aceptación en cada uno de estos casos debemos de ser capaces de renunciar a aquello que estamos queriendo. Según los yoguis a medida que tenemos un conocimiento más elevado de la vida, entendemos que no siempre lo que deseamos es lo mejor para nosotros, lo cual nos permite ir poco a poco renunciando a aquello que creíamos que era lo mejor, porque quizás haya otras experiencias que escapan a nuestra imaginación que son mejores.</p>
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		<title>No violencia</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2007 12:03:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los yoguis han desarrollado una metodología que lleva al hombre a lograr esa unión de su personalidad aislada con su espíritu, lo cual en sí desemboca en la felicidad. Esa metodología se concreta en ocho etapas llamadas, Ashtanga Yoga. Son etapas a través de las cuales el yogui va transformando su mente y su forma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los yoguis han desarrollado una metodología que lleva al hombre a lograr esa unión de su personalidad aislada con su espíritu, lo cual en sí desemboca en la felicidad. Esa metodología se concreta en ocho etapas llamadas, Ashtanga <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >Yoga</a>. Son etapas a través de las cuales el yogui va transformando su mente y su forma de ver la vida, lo que le lleva a transformar también sus relaciones con los demás.</p>
<p>Las ocho etapas son: yama, niyama, asana, pranayama, pratiahara, dharana, dhyana y Samadhi. Hoy hablaremos de yama y desarrollaremos uno de sus puntos.</p>
<p>Los yama, o literalmente en sánscrito restricciones, son una serie de ‘reglas’ que ha de seguir el ser humano a lo largo de su vida si pretende lograr la felicidad. Para los yoguis no existe un concepto absoluto de bueno o malo. La bondad o maldad de una acción o actitud está basada en las consecuencias que tiene sobre nosotros y los demás. De esta manera todo lo que tenga por consecuencia un acercamiento hacia el otro es bueno, porque nos ayuda a descorrer los velos de la mente que no nos dejan ver la unicidad subyacente en todos nosotros: todos estamos animados por un único Espíritu que es Dios. Con el cumplimiento de estas restricciones el hombre va purificando su mente y se va transformando. Estas cinco restricciones son: no <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>, no mentir, no robar, <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-sensualidad/" >no sensualidad</a> y <a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/la-no-codicia/" >no codicia</a>. Las traducciones del sánscrito son complejas y estas palabras no logran reflejar en nuestro idioma la profundidad de estas observaciones. Se tienen que comprender tanto en un sentido sutil como en el sentido obvio.</p>
<p>Desarrollaremos hoy la no-<a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a>. </p>
<p>A priori no-<a href="http://www.yoga-arjavan.com/filosofia-del-yoga/no-violencia/" >violencia</a> suena algo evidente en la vida de todo ser humano, pero a medida que vamos observándonos nos percatamos de que en realidad es algo que se da en todos nosotros, ya sea hacia nosotros mismos o hacia los demás, en forma de pensamiento, sentimiento, palabra o acción. A nivel físico, la violencia, está mal vista en nuestra sociedad y por ello está en gran parte erradicada, al menos en lo que se refiere de individuo a individuo. Pero hay otras formas de violencia que se expresan con la palabra o el pensamiento. Todo lo que lleve adherido una forma de agresividad, es un tipo de violencia.</p>
<p>El yogui trata de ir observando lo que pasa por su mente y lo que siente. Al observar toma consciencia de la existencia de una agresividad (sutil o no). El siguiente paso que adopta es la aceptación de que eso está presente en él. Solo a través de la aceptación podremos transformarlo. Posteriormente intenta analizar qué es lo que le lleva en cada caso a expresar esa agresividad. La agresividad nace de una falta de aceptación del otro, de la intolerancia y de un sentimiento de que yo soy aislado de los demás. En la medida en que va descubriendo los motivos que le llevan a expresar esa agresividad, se predispone a transformarlo aplicando el polo opuesto, esto significa aceptación, tolerancia, etc.</p>
<p>El <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> dice que en última instancia, lo que hacemos a otros nos lo hacemos a nosotros mismos por dos motivos. El primero, según vimos en la anterior clase, son los velos de la mente los que hacen que nos percibamos como aislados del resto pero la realidad no es esa. El segundo, todo acto de agresividad nace en la mente y tiene como precursor un pensamiento. La ciencia moderna ha observado y llegado a la conclusión de que el pensamiento es una forma de energía y que como toda energía funciona por afinidad y resonancia. Esto significa que atraemos ondas de pensamiento similares a las que emitimos, y no sólo eso sino que esas ondas amplifican, por el efecto de resonancia, la intensidad de nuestras propias ondas realimentándolas. Así pues digamos que un pensamiento negativo, en este caso de agresividad, es como un boomerang que se va haciendo grande según vuela de vuelta hacia nosotros.</p>
<p>Los yoguis dan más importancia al sentimiento interno que es el origen del hacer, más que al acto en sí. No son las formas lo que importan sino lo que está detrás. Es por ello, que no consideran que enfrentarse ante una situación sea negativo, la cuestión es si hay agresividad al hacerlo o no. Consideran que en la vida hay que decir las cosas y saber delimitar al otro si en el uso de su libertad nos está perjudicando. La diferencia es que lo hacen desde la comprensión hacia el otro, lo cual les da un sentir positivo. Esto no reduce para nada su firmeza en el planteamiento de la cuestión. Así pues no-violencia no significa dejar que los demás hagan lo que quieran con nosotros, porque eso estaría siendo un acto de violencia de mí mismo hacia mi persona.</p>
<p>Un acto muy común de agresividad es querer imponer mi voluntad al otro. A menudo consideramos estar en posesión de la verdad y buscamos convencer al otro imponiéndole mi verdad. Esto lleva a conflictos en los que lo que se busca es llevar la razón y no descubrir cuál es la verdad sobre el asunto.</p>
<p>A través de la práctica del <a href="http://www.yoga-arjavan.com/" >yoga</a> los yoguis van trabajando en la no-violencia. Por un lado, en lo que es la construcción y mantenimiento de las ásanas. El yogui no utiliza su mente para doblegar su cuerpo e intentar hacer que llegue hasta donde la mente quiere, ya que eso es una forma de violencia, sino que busca unir su mente con su cuerpo e ir viendo los límites de este llevándole hasta ahí y ayudando desde la mente con la relajación y una respiración calmada. Por otro lado, observa su mente y permanece atento a los pensamientos que pasan por ella, tomando consciencia de aquellos que son agresivos y buscando su transformación.</p>
<p>Según logra el yogui refinar su mente llega a observar pensamientos de muy sutil violencia hacia sí mismo. Para ellos hay formas de deseos que son agresivos, porque son malos para nosotros, es por ello que intentan ir dejando de lado esos deseos perjudiciales. Saben que los deseos de la mente no siempre son buenos para mí y por eso los observan.</p>
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